Friday, May 22, 2015

Las sombras errantes

Tu transmigración será ir de cama en cama,
Durmiendo raros sueños parejos al segundo ocaso,
De las fábricas del tiempo verás el eterno paso
Y serás como una vana sombra urdida por el karma.

El misterio de la identidad es sostenido
Por las divinas piezas que forman la memoria.
El cerebro, único amanuense de la historia
Rapsodia el ser que miente lo que has sido.

En el vino que es nepente y en el delirio del mezcal
Buscaste el rostro que tenías antes de crearse el mundo,
Y aunque la fiera enferma te convoque a lo profundo
No evitarás esa sustancia doble como lago de sal:

La voluntad.  Su potencia sugiere el arte o la copulación
Y su tremendo motor vuelca decadencia en apogeo,                     
No escapan de su orbe las horas diseñadas por Morfeo
Y su caravana te escolta de la abulia a la revelación.

Todos los días sos otro. Sin embargo,
Hay algo que te pertenece:
La idea de la luna, el amor y la amistad

 la música, los dones y la fantasía.

Otra vez nocturno (relato del daemon)

No levantarás las horas de tu vida humana
Sobre los residuos de una fortuna adversa.
Irás, placenta, a la noche secreta en que portaste nuevos ojos;
Y una vez que en tu boca infame resumas el tabaco saturnal
Serás del aire la fantasía que la composición prefiere
Ahí donde los astros ofician de altivos compañeros.

-Esta es la hora superior, el espíritu se erecta.


El cielo carga una oscuridad electrónica, su luna es una pieza
 de carnaval carioca.-

Descanso


Desde el fondo de un basural electrónico y hacia el cielo cortejado por falos de treinta y un pisos, el idiota levanta la cabeza y alcanza a recibir, en high definition sobre su retina peposa, la imagen provisoria de una farsa de ozono. Jugando entre ascensores con rejas y espejos táctiles, las mujeres histéricas se acomodan las gigantomamas para cumplir con la enseñanza del cristianismo – en passant, los estudiantes del hambre planificado despliegan jazmines de leche sobre sus camas revueltas.

En la plaza, los vendedores de pescado se secan la frente con monedas de cincuenta centavos, y los fisuras, fumando pasta base en pipas que son cráneos de antiguos amigos, se acercan a un bebé olvidado por su madre a la vera de los molinetes del subte. Para disimular el calor, los empresarios de pompas fúnebres meten sus patas en las fuentes públicas; mientras tanto, en el microcentro, los jueces de casación son masturbados en los pasillos de Tribunales por liebres peronistas entrenadas en los antiguos leprosarios de la Isla Martín García. Días de sed o de hartura, los recolectores de basura dejan sus guantes en casa, y nuestros abuelos, por confundir un vaso de agua con el control del aire acondicionado, caen en una deshidratación definitiva. Las ancianas miopes –creyendo pagar así el último viático- apoyan la tarjeta SUBE sobre el  pecho descubierto de los colectiveros. Las adolescentes, mientras ocupan los asientos que por código municipal corresponden a los discapacitados, se levantan las medias y consiguen más allá de la ventana seducir a los taxistas nazis, quienes con tremenda erección conservadora agujerean el techo de sus autos alquilados. Ya los niños precoces trabajan graffitis eróticos sobre el portón de la iglesia de Guadalupe; Caronte maneja un acoplado ebrio que pica en zig zag hasta La Boca. Los diarios repiten la digital enfermedad del Occidente –siempre adelante, el progreso dios de todo, vestirse, trabajar-, y las estrellas de cine se suicidan en falso con un cóctel de psicofármacos vencidos para ver desde sus tablets cómo son enterradas por sus fanáticos en el camposanto de Twitter. Desde el lecho del Río de la Plata el soplo del Bóreas nos reembolsa otro cadáver político y en las terrazas flotantes los pibes rolan, y así aplican f5 sobre su semana, las spleenéticas flores del anti-domingo. Traficantes de ayahuasca fraguan y postergan la revolución sudamericana en un bar de la Avenida Independencia. Mochileros hijos del alba parten otra vez hacia el cactus buscando reformular las tradiciones. Los licenciados en sociología escupen flema intelectual dentro de la taza del café con leche, y más tarde apagan su cigarro a medio fumar sobre el ombligo de sus esposas, para probar con toda la dignidad que les falta, el triunfo hiperbólico del feminismo. Los místicos –que suelen viajar en colectivo- ocultos tras barbas que acusan más de mil doscientos años, gritan en los jardines concéntricos del Borda mientras una suciedad psiquiátrica les gana las encías: “¡El Yo es la ignorancia de lo que realmente somos!” y luego son arruinados a palazo limpio por oficiales de la policía metropolitana. La Belleza, graciosa hija de Pan, cabalga la noche montada al tren Roca y más tarde sale de gira por todo el conurbano, aplacando la sed verdadera con litros y litros de cerveza barata.


El amanecer contaminado nos aclara el plan económico de la Nueva Conquista del Desierto.      “Es evidente que la vida está mal hecha y que al Arquitecto alguien le robó la escuadra” piensan los humanistas –pero sin embargo… qué hermoso es todo el saqueo! ¡Y las oenegés - y la filantropía!  

Anatómica

                                   I


      mipene
                                                    nuncase
                                                    rámío.tu
    peneeslahe
rramientauniver
sal,losfalosgran
 desarmasdepaz
laeyaculaciónes
lágrimadprome
teodsencadenado
¡elsexoesiempre
doble!nohaygén
eroshayhumanos
  haydemasiados
anosyendoycon
trainfluyendoen
cibérneticadesca
rga,quésiglodepe
                                               nes!parasiempre
yhastaelfondofilo
                                          ¡¡sofíadelaúltimafantasía!!
                            
                                 t      n                                e     a   r
                            o               ó                       s                  o
                          d                    i                    u                    f
                           a                  c                     n                   á
                              e             c                         a               t
                                  r    e                                  m     e

Wednesday, September 24, 2014

XXIV

“Como de un mal revelado
De mi cerebro di cuenta,
Fui, volví, narré y perdí.”

Así caminaba, y creía,
Que Yo era uno y eléctrico,
Con el vértigo de quien pierde su identidad
Por cada paso de cemento.
Con el vértigo de quien se olvida
De la propia sensación de hacer pie firme

Trotaba físicamente,
 iba,
 médula y todo,
Al encuentro del metal oxidado,

(Excitación, meseta, orgasmo y refracción.
Así cuentan del sexo
La Historia.)

Ahora de un nosotros que huye,
Que huye a donde ya no hay pared,
Sobre eso quisiera conversar:
De la posibilidad de alejarse
De aquello que se nos escurre.

(Excitación, meseta, orgasmo y refracción
Así cuenta su historia
El sin-sexo.)

Trotaba físicamente, iba, médula en todo:
Al encuentro de las carteleras y de la indigencia,
A razonar a la luz de los semáforos, a fundirme entre los puestos de diarios,
Iba a meditar, sí, - entre basura y pedazos orgánicos -

)Deseo de ser ciudad)

!

En la ciudad el deseo es amo y señor.

Ahora:


De sus servidores & el ser cuento la historia

Tuesday, September 23, 2014

Un delirio memorable (XXI)

Ahora que me acuerdo, fue así:

Hecho de fiebre, atravesé ciudades hermafroditas
Donde las mujeres y los hombres restauraban 
Con paciencia los cuerpos vagabundos,
Y los saneaban en las fuentes,
con un manto de fuego, el que no cesa.

Una noche de invierno, bebiendo la sopa de la eternidad,
 gané mi virginidad y fui otro yo en mí mismo,
Porque olvidé cómo responder sobre el misterio de las cosas.

De silencio me armé y salí hacia campo abierto
  a traficar imágenes junto a las constelaciones.

Fue entonces cuando indagué la pulpa del mestizaje,
Cuando probé la sangre metafísica derramada en Tebas
 -es que esa mañana soborné a la esfinge
Cerca de una Wasserfall contaminada.-

Pies desarmados, peregriné la jornada intuitiva,
Saludé a las moléculas del fruto y a las sombras de la adivinación,
En un árbol vi la doble cifra de mi vida,
Y grité, siendo montaña, la genealogía de mi conciencia.

Cuando la purificación se había ya extinguido
Troqué el umbral de hueso por el marfil brillante
Y así fue que entré en Coroico, urbe flotante,
Cual símbolo, por material de sueño ungido.

Ahora miro con estos ojos destruidos
Donde la sal del delirio antes tuvo morada
Y ya no puedo urdir -no queda nada-
El camino que me arrastró al divino Omphalos;

Escucho, a veces, con mineral resignación,

La crónica de mi negligencia.

Monday, September 22, 2014

Arte Poética (II)

Fantasía sobre todo,
Un futuro de fantasía,
Fantasía de uno mismo y de nosotros.

Fantasía en la enfermedad, en los colectivos,
Fantasía durante el almuerzo, fantasía frente a los espejos,
Fantasía a medianoche y en los hospitales,
Fantasía durante la guerra, fantasía para los dolores del siglo,

Fantasía en el borde de los labios y en la fuente de los ojos,
Fantasía en los caminos, recorriendo los países.

No es Dios el poeta, ni el demiurgo duplicado, ni un artífice.
El poeta es muchas cosas: una sombra mortal del genio de la especie,
un ser sin porqué, una cara de símbolos, un cerebro leyendo el mapa de las cosas
que pueden ser contadas sin tanto misterio,
Un poeta es un animal gramático,
cuyas palabras describen el arco universal
entre el deseo y la representación.
Un poeta puede saludar al padre del Tiempo con la mano extendida
y parir efigies perdurables en la fragua cotidiana,

Un poeta es todo eso y seguramente más,


¿Pero qué es un poeta sin su fantasía?